En el contexto actual la reducción ordenada de costos es una estrategia enfocada a reducir las erogaciones operativas, de producción y aumentar las ganancias, sin sacrificar calidad y valor. Dependiendo de los servicios o productos de una compañía, las estrategias pueden variar.
Hacer bien lo que sabemos hacer de forma más barata sin perder valor
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A continuación se propone una serie de acciones, que pueden implementarse de forma conjunta o individual, para lograrlo:
- 1. Análisis de ingeniería del valor
Comprende un abordaje metodológico y organizado que busca maximizar el «Valor» de un producto o servicio. Se basa en la identificación de las funciones esenciales de cada componente y buscar alternativas más rentables que cumplan la misma función o propósito. Su objetivo es reducir costos manteniendo o mejorando la calidad, el desempeño y la confiabilidad.
- 2. Redefinir los procesos e informatizar la gestión
Repensar los procesos e incorporar adecuadas aplicaciones de gestión permitirá realizar una transformación para lograr agilidad y orientación hacia el cliente y los resultados de la empresa. Hoy existen una gran variedad de soluciones informáticas (entre ellas con IA) que reducen los tiempos de diseño, cálculo o administración, entre otros, y permiten prevenir errores para aumentar la calidad, la rapidez de las respuestas y mantener el control integral del negocio.
- 3. Reducir los costos de producción o de prestación del servicio
Buscar formas de reducir costos en materiales y optimizar los recursos. Aquí hay algunas sugerencias:
- Optimización de procesos. Establecer parámetros de rendimiento que reflejen objetivos de eficiencia y ofrecer incentivos cuando se cumplan esos objetivos.
- Medición y seguimiento de objetivos del negocio para ajustar y optimizar el uso de los recursos disponibles.
- Outsoursing de procesos productivos, logísticos, administrativos, diseño, marketing, etc.
- Inversión en tecnología que optimice la carga de trabajo en los diferentes sectores de la empresa.
- Utilización eficiente de los espacios físicos necesarios para la producción, el stock, la logística, etc.
- 4. Mejora de la gestión financiera
Si se quiere reducir costos, es imprescindible disminuir los gastos financieros. Para ello, es vital contar con el detalle de los flujos de caja, tener una adecuada política de cobros y pagos, chequear bien las cuentas a cobrar y las cuentas a pagar y evitar incorrectas contabilizaciones de facturas y notas de crédito. Mantener un estricto control financiero ahorra los costes bancarios innecesarios que ocasionan avales, impagos, gastos de gestión, etc.
- 5. Concientización de la importancia del ahorro y no desperdicio
Una de las claves es fomentar una cultura del ahorro. Es imprescindible generar conciencia en los colaboradores, además de la formación y detección de oportunidades de reducción de costos. Por ejemplo, un buen control de los gastos puede implicar un consumo energético racional. importante apagar los equipos y las luces cuando no se estén utilizando, así como reducir los gastos de impresión de documentos, impulsando la digitalización, usando papel reciclado y promoviendo que se imprima solo lo necesario.
En síntesis es preciso no quedarse esperando cuando todos están reduciendo costos. Aprender de los demás si es necesario y recibir asesoramiento de especialistas. Si bien todo parte de una evaluación de la situación y hemos presentado un breve listado de acciones, no debemos descartar que en determinadas situaciones enfocarse en lo que verdaderamente es el «negocio» es una de las estrategias más efectivas. Al limitar los tipos de servicios que se ofrecen y los proyectos que se aceptan, la empresa podría ser más productiva y producir un trabajo de mayor calidad y valor para sus clientes. En la reducción de costos nada es definitivo.


